Minolta XD11

Película:

Ektachrome 100

 

En la playa de Famara. De nuevo mojada, llena de sal, arena y crema solar. Acabo de huntar la espalda de Aitor, quien se queja de todas las veces que le he arañado. Ayer ayer ayer ayer, fue un día tranquilo pese a lo cual llegué […] y fue imposible escribir.

Por la mañana estuvimos en la playa Papagayo. Hacía calor y el agua estaba fresquita, perfecta combinación. No tanto mi bolsa y la crema de playa consecuencia de los Alísios. Estuvimos como hasta las 16h. Aitor por fin acabó su libro y a la tarde fuimos a la piscina. Al llegar al aparamento pude corroborar como los vecinos seguían, después de 24h, sin tirar la basura (la bosa estaba en la entrada que compartimos). Exhala alto y claro un QUÉ ASCO pero no fue suficiente para ahuyentar los pensamientos intrusivos sobre ratas e insectos.
En la piscina, una cucaracha ahogada habría dejado de pelar La evitamos en el baño y brindamos con una sidra a su salud. Una ducha, los dos bien guapos y a los Jameos del agua, visita y cena, cena increíblemente copiosa con el mismo rissoto que llevo cenando todos los días en la isla (con leche de coco y espárragos) y 5 copas de vino sumado a lo que no pudo beber Aitor, quien conduce. De banda sonora Brian Eno y Harold Budd en el interior de la cueva, traté de alcanzar su registro pero Aitor insiste en que lo único que hago es gritar. Comí hasta vomitar, hasta el postre. […]
Hoy nos levantamos pronto para hacer la ruta de senderismo de Caldera Blanca. Ahí aprendí sobre Malpaís y las escorias, así se llamará mi biografía. Miramos frente a frente a un `pequeño volcán (caldereta) y ascendimos a Caldera Blanca, bastante escarpado al final. Un hombre corría la pendiente camino abajo y me sorprendió asustada. Me informa Aitor que es un deporte, trail, y que su padre lo practica.

Agotada, nos sentamos a tomar un bocadillo, y dos cuervos muy sociables, negros y, joder, gigantes, nos sitiaron. Amigables pero intimidando. Querían mi plátano claramente, que paguen extra por el potasio. Fue bastante mágico, dos cuervos tan cerquita que si estars el brazo los puedes tocar.

Hemos conseguido ascender a la cima del volcán y descender la misma ladera del volcán, un camino estrecho: el camino de bajada era más estrecho, podría decirse una bajadas a los infiernos.

Llegamos al coche casi a las 14h, coincidiendo con gente que en ese momento y bajo un nuevo sol de jusicia iniciaba la ruta.

Ahora en Famara, en la playa, veo acantadilados a la derecha. Hay bandera roja mas nos hemos bañado. Entré con el sombrero y, para sorpresa de nadie, acabó sepultado por una ola así que salí a dejarlo a la toalla y a la vuelta confundí -y sonreí- a otro señor sin pelo. Angustiada por la bandera roja, bajé la guardia al ver un perro con ruedines correrar tras una pelota. Luego volvería la seriedad.